sábado, 07 de marzo de 2026

El fin del mito del “macho alfa” en los primates

Una nueva mirada científica cuestiona nuestras ideas sobre el poder y el género en la naturaleza

Por: Nosotros WebStaff , En: Tecnología , Día Publicado: 16 julio, 2025

Durante décadas, la imagen del “macho alfa” se ha utilizado para explicar la organización social de animales —especialmente lobos y primates— y, de paso, justificar roles jerárquicos entre géneros en la sociedad humana. Sin embargo, un nuevo estudio científico echa por tierra esta creencia, revelando que en la mayoría de las especies de primates no hay una dominancia clara de los machos sobre las hembras.

El origen del “macho alfa”: un error científico popularizado

El término “macho alfa” se remonta a la década de 1970, cuando David Mech publicó The Wolf: The Ecology and Behavior of an Endangered Species. Basado en estudios de lobos en cautiverio, el concepto de jerarquía rígida de dominancia masculina se volvió popular. Sin embargo, Mech más tarde desmintió su propia teoría al observar lobos en libertad en la isla Ellesmere, Canadá:

“No eran alfas, solo eran padres”, concluyó.

Este error se filtró a otras especies, como los primates, y más allá, al discurso social y cultural contemporáneo.

Nuevas investigaciones, nuevas conclusiones

El Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) y la Universidad de Montpellier (Francia) realizaron el estudio más amplio hasta la fecha sobre relaciones de dominancia entre machos y hembras en 121 especies de primates (253 poblaciones).

Resultados clave:

  • Solo el 17% mostró dominancia masculina estricta.

  • El 13% presentó dominancia femenina estricta.

  • Un 70% de los casos reflejó dominancia compartida o ambigua.

Estos datos contradicen la suposición de que los machos dominan naturalmente. “Incluso entre poblaciones de una misma especie pueden variar los patrones de poder”, explicó el investigador Michael Lukas para El País.

Poder femenino en la naturaleza

Históricamente, la ciencia ignoró el empoderamiento femenino en especies animales, pues las investigaciones iniciales se centraban en grupos como los chimpancés, babuinos y macacos, donde los machos ejercen dominio. Pero estudios recientes demuestran que las hembras también ejercen liderazgo y control reproductivo, especialmente entre especies como los lémures y bonobos.

En los bonobos, por ejemplo, las hembras se agrupan para neutralizar a machos agresivos.

Además, eligen cuándo y con quién reproducirse, una muestra clara de dominancia femenina reproductiva.

El rol del tamaño y la estructura social

La dominancia masculina es más común en especies donde los machos son considerablemente más grandes, como los gorilas o los babuinos chacma. Sin embargo, en especies donde hembras y machos tienen tamaños similares o ellas permanecen en su grupo de origen (“filopatría femenina”), es más frecuente ver sociedades equitativas o lideradas por hembras.

En contraste, las hembras que deben dispersarse (irse de su grupo natal) lo hacen generalmente en sociedades donde los machos dominan, para evitar conflictos o incesto.

¿Reflejo de nosotros mismos?

La idea de que la dominancia masculina es “natural” se ha usado históricamente como justificación para jerarquías sociales humanas. Sin embargo, esta investigación sugiere que dicha dominancia no es una regla biológica ni evolutiva.

“Es difícil, incluso para los científicos, liberarse de su subjetividad, ya que también estamos influenciados por la sociedad en la que vivimos”, señaló Élise Huchard, coautora del estudio.

Conclusión

La noción del macho alfa, tan arraigada en la cultura popular, es un mito que no resiste el escrutinio científico. La dominancia compartida en la mayoría de los primates evidencia estructuras sociales más complejas y matizadas, lo que también puede ayudarnos a replantear los orígenes de los roles de género en los humanos.

Este descubrimiento invita no solo a revisar nuestras ideas sobre la naturaleza, sino también a cuestionar cómo estas creencias han influido en la construcción social del poder y el género.

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