Escasez de combustible en Cuba paraliza vuelos, bancos y cultura
La falta de hidrocarburos obliga a suspender la Feria del Libro y restringe la aviación civil; el turismo, motor de la economía, se encuentra en vilo.

La crisis energética en la mayor de las Antillas ha alcanzado un punto de inflexión crítico este febrero de 2026. Los efectos de un severo programa de racionalización del crudo, anunciado recientemente por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, han comenzado a desarticular la vida cotidiana y económica en la isla. Desde la suspensión de eventos culturales masivos hasta la alteración de servicios financieros, la nación caribeña lucha por mantenerse operativa bajo la presión de las últimas sanciones de Estados Unidos.
El origen de este estrangulamiento se remonta a la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump en enero, la cual amenaza con imponer aranceles a cualquier país que se atreva a vender petróleo a la isla. Esta escalada busca asfixiar las finanzas cubanas y presionar por una transformación en su modelo político, dejando a los sectores estratégicos sin margen de maniobra.
Aviación civil y turismo en punto muerto
La noticia más alarmante para la economía local se dio a conocer el domingo, cuando las autoridades de aviación civil emitieron un comunicado informando que no habrá “combustible disponible” para las aeronaves en ninguno de los aeropuertos principales. Esta medida representa un golpe demoledor, considerando que el turismo es el ingreso más fuerte del país, habiendo alcanzado cifras de hasta 3 mil millones de dólares en años previos.
Sin conectividad aérea garantizada, el flujo de visitantes extranjeros se ve amenazado en un contexto donde la población ya padece apagones de hasta 10 horas, desabastecimiento de alimentos y una carencia crítica de medicinas. Durante una reciente comparecencia televisiva, Díaz-Canel fue enfático al reconociendo el impacto de la situación y advirtiendo que las medidas de contingencia apenas comienzan.
El costo social: Feria del Libro y servicios básicos
La parálisis ha alcanzado incluso a la emblemática Feria Internacional del Libro de La Habana. El evento, que debía celebrarse del 12 al 22 de febrero, fue suspendido hasta nuevo aviso. De igual forma, la Serie Nacional de Béisbol ha tenido que reajustar su calendario para priorizar la eficiencia energética.
En el sector financiero, bancos como el Metropolitano han reducido drásticamente su horario de atención, operando únicamente de 8:30 a 13:00 horas. Además, la distribución de gasolina para la población ha sufrido un cambio drástico: se suspendió la venta en pesos cubanos, exigiendo ahora el pago en dólares y limitando el suministro a solo 20 litros por usuario.
Racionalización del transporte y servicios públicos
El viernes se difundieron medidas adicionales que restringen la movilidad interprovincial de autobuses y espacian las salidas de los trenes. El transporte urbano en las principales ciudades también ha sido limitado, dejando a miles de trabajadores con opciones mínimas para desplazarse. Con estas acciones, el gobierno cubano intenta administrar las escasas reservas de crudo mientras la presión internacional de la administración Trump continúa cerrando las rutas de suministro externo.
