Y que viva el Rocanroll.
Mamá saca la grabadora, en este caso la copiadora, que tu hijo está escribiendo en el periódico sobre El Tri….
Mamá saca la grabadora, en este caso la copiadora, que tu hijo está escribiendo en el periódico sobre El Tri.
Crecí entre discos prestados, grabaciones en cassette y portadas que se abrían como puertas a otro mundo. De los primeros álbumes que tuve fue Niño sin amor. Ese título me parecía inmenso para mi edad. Después llegó 25 años, celebración que sonaba a resistencia. En casa vibraban guitarras rasposas y una voz que parecía salir de la esquina, del camión y la cantina.
En las serenatas juveniles, mientras algunos afinaban Página blanca y otros pedían Reloj, nosotros soltábamos Las Piedras Rodantes con una convicción casi absurda. Aquello era una declaración de identidad disfrazada de serenata. Entre balcones, padres molestos, nervios adolescentes y amores no correspondidos, esa canción sonaba a pertenencia, a decir aquí estamos con guitarra prestada y corazón acelerado.
El Tri construyó himnos que funcionan como tatuajes colectivos. Triste canción se canta con la garganta abierta y el pasado en la mirada. A.D.O. es carretera, polvo y memoria. Metro Balderas convierte la ciudad en escenario emocional. Son canciones que cruzan épocas y encuentran eco una y otra vez.
Con el tiempo disfruté también los álbumes sinfónicos. Escuchar esas guitarras dialogando con cuerdas y metales tenía algo de reconciliación estética. El barrio, la calle abrazando al Auditorio. El rocanrol vestido de gala sin perder la cicatriz. Confirmación de que una banda puede expandirse sin traicionar su raíz.
Y luego aparece Álex Lora, que es banda en sí mismo. Se entrega al público como si cada concierto fuera el primero y el último. Es personaje y cronista, bufón y predicador eléctrico. Camina el escenario con ironía y pasión. Su voz raspa y provoca. Tiene la virtud de hablarle a la multitud como si estuviera en la sala de tu casa en una fiesta de cantina.
Tuve la fortuna de verlos hace muchos años en el gimnasio multidisciplinario de la UAT en Tampico. Recuerdo el sudor suspendido en el aire, la energía cruda, algunas sillas volando y la sensación de que el piso vibraba con cada acorde. Aquella noche entendí que El Tri simplemente se vive. La comunión entre banda y público resultaba total. Cada coro era un pacto silencioso.
Las polémicas, los debates y las posturas públicas forman parte del personaje. El rock genera fricción, incomoda y provoca conversación como lo hace el.
Si imagino una entrevista casi puedo escucharlo con esa voz inconfundible
Al final, por encima de discos, escenarios y décadas, El Tri representa algo poderoso, rock y blues a la mexicana e identidad compartida.
Y que viva el rocanrollllllllllllllllllll!!!
Playlist recomendado: Triste canción, Las piedras rodantes, A.D.O., Metro Balderas, Abuso de autoridad, Chilango incomprendido, Cuando tú no estás, Oye cantinero, El niño sin amor, Pobre soñador, Todo me sale mal, Nunca digas que no y Difícil.
Las piedras rodantes para Greis y Cuando tú no estás para Alo.
