Trump confirma destrucción de nueve buques de guerra en Irán
La Casa Blanca intensifica la operación “Furia Épica” con el hundimiento de la flota iraní y la destrucción de su cuartel general naval.

En un nuevo y devastador informe sobre el progreso de la operación “Furia Épica”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la aniquilación de una parte sustancial de la flota de la República Islámica. Según el mandatario, las fuerzas estadounidenses han logrado hundir nueve buques de guerra iraníes, describiendo a varios de ellos como activos “relativamente grandes e importantes”.
Desde su centro de mando en Mar-a-Lago, Trump fue contundente sobre el destino de las fuerzas restantes: “Vamos a por el resto. ¡Pronto también estarán en el fondo del mar!”. Esta ofensiva no solo se limitó a las unidades en alta mar; el presidente confirmó también la destrucción del cuartel general de la Marina iraní, ironizando sobre la situación al afirmar que “por lo demás, su Armada está muy bien”, en clara alusión a la inoperatividad total de la defensa naval de Teherán.

Guerra informativa: El incidente del USS Abraham Lincoln
La jornada ha estado marcada por una intensa guerra de propaganda. Mientras la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán clamaba victoria asegurando que sus proyectiles habían impactado el portaaviones USS Abraham Lincoln, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) desmintió categóricamente el suceso. Hasta el momento, Washington solo reconoce la muerte de tres militares estadounidenses desde el inicio de las hostilidades el pasado sábado.

La operación, que cuenta con el apoyo estratégico de Israel, ha logrado decapitar la estructura de poder en Irán con el asesinato del ayatolá Alí Jameneí. Ante el vacío de poder, Teherán ha nombrado un triunvirato para gestionar la transición más compleja desde la revolución de 1979, mientras intenta mantener una respuesta militar activa contra aliados regionales como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait.
El fin de la diplomacia y el objetivo de derrocamiento
La revelación de estos ataques confirma que las negociaciones nucleares que Washington y Teherán mantenían han quedado sepultadas bajo la premisa del cambio de régimen. El despliegue de fuerza en el Golfo Pérsico busca no solo neutralizar la capacidad de respuesta de Irán, sino forzar el colapso del régimen de los ayatolás.
Pese a las represalias iraníes con misiles hacia bases estadounidenses, la superioridad tecnológica de la coalición parece estar dictando el ritmo de un conflicto que ha pasado de ser una tensión latente a una guerra abierta de consecuencias globales.
