Papa León XIV llama a “deponer las armas” y a “elegir la paz” durante Misa de Pascua
Desde el balcón de la Basílica Vaticana, el Pontífice convoca a una Vigilia por la Paz el 11 de abril y advierte contra la “globalización de la indiferencia”.

Un grito de paz desde el balcón de San Pedro
En una mañana de Pascua marcada por la solemnidad y una asistencia de más de 60,000 fieles, el Papa León XIV pronunció su mensaje “Urbi et Orbi” con una firmeza que resonó en toda la Plaza de San Pedro. El líder de la Iglesia Católica no buscó el estruendo, sino la profundidad, lanzando un llamado directo a la conversión a la paz en un contexto global asolado por los conflictos bélicos.
Vistiendo la muceta roja obsequiada por el Patriarca Bartolomé, el Pontífice fue enfático al dirigirse a los líderes mundiales:

¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No por el deseo de dominar a los demás, sino por el encuentro!
Su discurso subrayó que la verdadera estabilidad no es una “paz forjada por la fuerza”, sino una nacida del diálogo y el encuentro humano.
Convocatoria a una Vigilia Mundial por la Paz
Como una acción concreta frente a la crisis, León XIV anunció una Vigilia de Oración por la Paz que se llevará a cabo en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril. Este evento busca dar continuidad a la jornada de oración de octubre pasado y combatir lo que el Papa denomina la “globalización de la indiferencia”.
El Pontífice citó las últimas palabras del Papa Francisco desde esa misma logia para recordar el peligro de la resignación:
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”.
Con este anuncio, el Vaticano busca movilizar no solo a los católicos, sino a toda la comunidad internacional para rechazar las repercusiones económicas y sociales que generan los conflictos armados.
La Resurrección como fuerza no violenta
Durante su alocución, el Papa explicó que la victoria de Cristo sobre la muerte representa la derrota del odio. Afirmó con contundencia que “la fuerza con la que Cristo resucitó es totalmente no violenta”, comparándola con la vida que brota de un grano de trigo. Para el Pontífice, la Pascua es el momento de abandonar todo deseo de dominación y poder para permitir que surja una nueva humanidad.
Al cierre de la ceremonia, tras la bendición impartida por el cardenal Dominique Mamberti, el Papa extendió su saludo pascual en diez idiomas, incluyendo chino y árabe, reafirmando el carácter universal de su misión.

Su mensaje final: “Jesús resucitó… compartan la alegría con todos”, cerró una jornada histórica que sitúa a la diplomacia vaticana nuevamente en el centro del clamor por la paz mundial.
