martes, 09 de junio de 2026

El PAN denuncia a AMLO ante la Corte Penal Internacional por violencia

La dirigencia de Jorge Romero vincula la estrategia de “abrazos, no balazos” con crímenes de lesa humanidad y señala presuntos nexos de gobernadores de Morena.

Por: Nosotros WebStaff , En: Política Portada , Día Publicado: 8 junio, 2026

El presidente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero, informó que su instituto político presentó una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional (CPI) en contra del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La acusación formal, promovida por el blanquiazul, señala al exmandatario por su presunta responsabilidad en crímenes de lesa humanidad, vinculando directamente estos hechos con la estrategia de seguridad pública implementada durante el sexenio anterior.

A través de una pieza audiovisual difundida por el partido, la dirigencia de Acción Nacional sostuvo que la decisión de acudir a la instancia de justicia internacional se fundamenta en la profunda crisis de violencia que vive el país. Para sustentar la denuncia, el PAN atribuye a la política criminal del sexenio pasado una numeralia crítica: más de 200 mil homicidios, más de 150 mil desaparecidos, miles de masacres, comunidades enteras víctimas de desplazamiento forzado por la violencia y múltiples regiones del territorio nacional donde, según sus afirmaciones, los cárteles ejercen mayor control que las propias autoridades del Estado.

Cuestionan la estrategia de “abrazos, no balazos” y acusan narcopolítica

El núcleo argumentativo del PAN señala que el panorama delictivo actual no es fortuito, sino la consecuencia directa de lineamientos gubernamentales específicos. En el material difundido, los liderazgos panistas afirman que se presentó la denuncia “para que se investigue la responsabilidad de quienes permitieron que en México llegara una de las peores crisis de violencia en toda su historia”. La grabación añade que la situación actual “no es producto de la casualidad” sino la “consecuencia de una decisión política perfectamente sistematizada, calculada antes de llegar al poder y después de tomar el poder”.

De acuerdo con el partido opositor, la doctrina de seguridad resumida en la frase “abrazos, no balazos” derivó en la pérdida de control territorial frente al crimen organizado. El PAN sostuvo que dicha política de omisión “no solo fortaleció a las organizaciones criminales, también degradó la frontera entre el poder político y el poder criminal”, argumentando que cuando el Estado abdica de su función punitiva, las células delictivas acumulan dinero, armas e influencia, permitiendo que ese poder “tarde o temprano” se infiltre en las esferas de la administración pública.

Señalamientos directos a gobernadores y desconfianza institucional

La denuncia del blanquiazul escala al plano estatal al involucrar directamente a mandatarios en funciones. El PAN afirmó que “cada vez aparecen más acusaciones e investigaciones que apuntan a vínculos entre políticos de Morena y organizaciones criminales”. En este apartado del mensaje, se mencionaron de forma explícita los casos de cuatro gobernadores emanados de Morena:

  • Rubén Rocha Moya (Sinaloa)

  • Alfredo Ramírez Bedolla (Michoacán)

  • Alfonso Durazo (Sonora)

  • Américo Villarreal (Tamaulipas)

Las imputaciones sostienen “algo muy grave”: que durante años existió una deliberada permisividad y omisión frente al avance de los cárteles mientras estos reclutaban jóvenes y sembraban terror, señalando que las autoridades decidieron “mirar hacia otro lado, así, deliberadamente”.

Finalmente, el PAN justificó el traslado del caso al tribunal de La Haya debido a una supuesta captura de las instituciones de procuración de justicia locales. El partido sostuvo que en el plano doméstico “ya no existen las condiciones para confiar en que estos hechos serán investigados con plena independencia” debido a la pérdida de autonomía de las fiscalías y la presunta captura política del Poder Judicial por parte del partido oficialista. El mensaje concluye con una advertencia sobre la impunidad: “los muertos no llegaron de la nada”, “los cárteles no conquistaron territorios solos” y “la narcopolítica no apareció por generación espontánea”, sentenciando que “nadie, ni siquiera un expresidente de la República, se llame como se llame, puede ni debe de estar por encima de la justicia y de la ley”.