sábado, 29 de agosto de 2026

Cuando septiembre nunca termina.

Opinión Códigos de Poder por David Vallejo Cuando Dookie apareció en 1994 me gustó. Bastante, de hecho. Aunque mi mundo…

Por: Nosotros WebStaff , En: Códigos de poder Opinión , Día Publicado: 28 agosto, 2026

David Vallejo
Opinión
Códigos de Poder
por David Vallejo

Cuando Dookie apareció en 1994 me gustó. Bastante, de hecho. Aunque mi mundo estaba en otra parte. Aquellos eran años extraordinarios para el rock y yo podía pasar de Pearl Jam a Soundgarden, de Alice in Chains a Metallica, de Nirvana a Stone Temple Pilots. El punk jamás estuvo entre mis géneros predilectos y Green Day parecía, al principio, una diversión veloz en medio de discos que yo consideraba bastante serios. Tres tipos despeinados tocando canciones sobre ansiedad, aburrimiento, sexo, drogas y la incomodidad de tener veintitantos años.

Treinta y dos años después resulta evidente que aquello era bastante mejor de lo que muchos alcanzamos a entender.

Dookie vendió millones, convirtió a Basket Case y When I Come Around en himnos y llevó hasta MTV una música nacida en pequeños clubes punk de California. Su éxito fue tan grande que una parte de la escena que los había visto crecer terminó acusándolos de traición. Green Day había salido de 924 Gilman Street, un pequeño templo independiente de Berkeley donde firmar con una multinacional equivalía casi a cambiar de religión, y de pronto estaba frente a millones de personas.

Muchas bandas terminan viviendo del disco que las hizo famosas, repitiendo durante décadas aquel momento en el que el mundo decidió escucharlas. Green Day parecía que tenía ese destino, aunque después publicó Insomniac, luego Nimrod, después Warning, atravesó cambios de época, bajó de los primeros lugares y llegó al comienzo del nuevo siglo con ese extraño olor que adquieren algunas bandas cuando empiezan a convertirse en recuerdo.

Después apareció American Idiot con enorme éxito. Era 2004 y yo seguía teniendo simpatía por ellos, aunque ocupaba un sitio periférico dentro de lo que escuchaba. Disfruté el disco desde el principio y terminé haciendo lo que ocurre cuando un álbum abre una puerta hacia atrás. Busqué los anteriores, regresé a Dookie, entendí mejor Insomniac, descubrí cuánto había crecido Nimrod, reconsideré Warning y empecé a escuchar a aquella banda con una atención distinta.

Habían hecho algo bastante improbable. Diez años después de conquistar a una generación con canciones sobre ataques de pánico y masturbación regresaban con una ópera rock sobre Estados Unidos, la guerra, los medios, la propaganda, el miedo y la soledad. Sus tres integrantes maduraron 20 años en 10. American Idiot podía contener la furia de Holiday, la melancolía de Boulevard of Broken Dreams, la herida familiar de Wake Me Up When September Ends y los nueve minutos de Jesus of Suburbia dentro del mismo disco sin perder cohesión.

Debajo de toda aquella distorsión existían excelentes canciones.

Billie Joe Armstrong aprendió del punk la velocidad, pero su verdadero instinto pertenece a la tradición de los grandes melodistas. Ahí aparecen los Beatles, los Kinks, Cheap Trick, The Who, los Ramones y Buzzcocks mezclados dentro de canciones que parecen sencillas hasta que uno intenta escribir una parecida. Armstrong tampoco necesitó convertirse en virtuoso de la guitarra. Su vieja Fernandes Stratocaster azul, conocida sencillamente por muchos como Blue, terminó siendo suficiente para construir una iconografía completa. Se la regaló su madre cuando era adolescente y todavía aparece en los conciertos, golpeada, cubierta de calcomanías y convertida en uno de esos objetos que terminan contando una biografía, volviéndose mítica.

Mike Dirnt hizo el resto desde el bajo. Basta escuchar Longview para entenderlo. Dirnt construía melodías debajo de las melodías. Tré Cool completó el triángulo con una manera explosiva de tocar batería y un sentido del humor que siempre evitó que Green Day se tomara demasiado en serio.

También ayudaron las leyendas. Está aquella historia de Cigarettes and Valentines, el disco que preparaban antes de American Idiot y cuyas grabaciones habrían desaparecido del estudio. En lugar de reconstruirlo decidieron empezar nuevamente y terminaron creando el álbum que resucitó su carrera.

Está Woodstock 94, con Green Day tocando bajo la lluvia mientras el público lanzaba lodo al escenario, la banda devolviéndolo y Mike Dirnt acabando golpeado por un guardia que lo confundió con alguien del público.

Está Good Riddance, una canción acústica escrita con cierto resentimiento hacia una relación terminada que acabó utilizada durante décadas en graduaciones, bodas, despedidas y funerales. Una de esas bromas que la historia juega con las canciones, algo así como el Breve Espacio de Milanes u Ojalá de Silvio.

Está también Billie Joe terminando en Broadway interpretando a St. Jimmy dentro de la adaptación teatral de American Idiot, una escena difícil de imaginar para aquel muchacho que había empezado tocando punk en Berkeley.

Green Day continuó después con 21st Century Breakdown, la desmesurada trilogía ¡Uno!, ¡Dos! y ¡Tré!, Revolution Radio, el extraño Father of All Motherfuckers y finalmente Saviors, publicado en 2024 con Rob Cavallo, el productor que estuvo detrás de Dookie y American Idiot.

Sus discos recientes tienen algo que agradezco especialmente. Ya dejaron de fingir juventud. Billie Joe escribe sobre alcohol, recaídas, matrimonio, desgaste, Estados Unidos y el paso del tiempo desde el lugar donde realmente está. Dilemma, una de las grandes canciones de Saviors, tiene la fuerza de alguien capaz de mirar su propia destrucción sin convertirla en pose.

Ahí encuentro ahora la parte que antes se me escapaba. Green Day siempre escribió sobre crecer. Al principio crecer significaba aburrirse en una habitación, enamorarse, sentirse extraño, fumar demasiado y preguntarse qué hacer con la vida. Después significó formar una familia, perder gente, sobrevivir a uno mismo, observar el país donde vives y descubrir que la juventud también termina convertida en memoria. Por eso sus canciones envejecieron mejor que el cabello verde.

Basket Case sigue funcionando porque la ansiedad envejece con nosotros. Good Riddance funciona porque todos terminamos despidiéndonos de algo. Wake Me Up When September Ends funciona porque existen pérdidas que permanecen durante décadas. Whatsername funciona porque un día descubrimos que también olvidamos el rostro de personas que alguna vez fueron indispensables.

Siempre me cayeron bien. Tal vez por esa mezcla de irreverencia y vulnerabilidad, por la sensación de que jamás intentaron parecer intelectualmente importantes, por sus conciertos desbordados, por las guitarras colgadas demasiado abajo, por Tré Cool haciendo alguna estupidez y por Billie Joe conservando cierta expresión de adolescente incluso después de cumplir cincuenta.

Ahora escucho Dookie de otra manera. Sigo prefiriendo el rock que marcó aquellos años y sigo pensando que 1994 fue uno de esos momentos irrepetibles en los que parecía salir un gran disco cada pocas semanas. Pero ahora entiendo que entre toda aquella música apareció también una banda que llevaba escondido un futuro enorme dentro de canciones breves.

Green Day salió del punk, conquistó MTV, perdió parte de su público, volvió convertido en ópera rock, llegó a Broadway, entró al Rock & Roll Hall of Fame y sigue llenando arenas cuatro décadas después de que Billie Joe Armstrong y Mike Dirnt empezaran a tocar juntos siendo casi unos niños.

Green Day ha tenido la suerte, el talento y la terquedad de representar varias décadas. Ser bardos efectivos de american idiots y no idiots que maduraron, sobrevivir y evolucionar dentro de su género. Y eso si que es punk…punk.

Playlist recomendado: 2000 Light Years Away, Welcome to Paradise, Basket Case, Longview, She, When I Come Around, Brain Stew, Hitchin’ a Ride, Good Riddance (Time of Your Life), Minority, American Idiot, Jesus of Suburbia, Holiday, Boulevard of Broken Dreams, Wake Me Up When September Ends, Whatsername, 21 Guns, Still Breathing, The American Dream Is Killing Me y Dilemma.

Last Night on Earth para Greis y Still Breathing para Alo.