Cártel de Sinaloa y CJNG son prioridad número uno para la DEA
El director de la agencia estadounidense, Terrance Cole, calificó al fentanilo como una amenaza sin precedentes históricos. El anuncio ocurre en medio de cuestionamientos operativos a la corporación y la reciente designación de este opioide como arma de destrucción masiva.

En un contundente posicionamiento institucional, el director de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terrance Cole, advirtió este miércoles que el objetivo central y la “prioridad número uno” de la corporación federal es el desmantelamiento absoluto de las principales organizaciones del narcotráfico en México: el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). A través de un mensaje difundido en las plataformas oficiales de la agencia, el funcionario norteamericano subrayó que el organismo civil nunca ha estado más enfocado, alineado y dedicado para enfrentar la letal crisis del fentanilo como en el momento actual.

Cole, cuya trayectoria en el servicio exterior incluye misiones de alta complejidad en Colombia, Afganistán y la República Mexicana, enfatizó que comprende a cabalidad “la importancia del cumplimiento de la ley” a escala internacional. Bajo esta premisa, el mando de la DEA puntualizó que el despliegue de inteligencia e interceptación táctica se orientará a la captura de los criminales responsables de la introducción de estupefacientes a la Unión Americana, una estrategia que, aseguró, incluye “a todos y cada uno de los distribuidores”, así como a los actores financieros que se benefician directamente del contrabando de sustancias sintéticas.

Cifras de incautación y el endurecimiento de las políticas en Washington
La narrativa punitiva de la agencia se respalda en un volumen sin precedentes de decomisos fronterizos e internos. De acuerdo con el balance oficial presentado por Terrance Cole, bajo su dirección la DEA ha logrado el aseguramiento de más de 14 mil kilos de fentanilo en polvo y una cifra superior a las 62 millones de pastillas de esta sustancia ilícita. Según los análisis farmacológicos de la corporación, este volumen de interdicción equivale de manera estimada a más de 478 millones de dosis mortales, un indicador del flujo constante de este químico hacia los centros de consumo estadounidenses.
“El fentanilo es una amenaza como nunca antes la habíamos visto. Los cárteles mexicanos, Sinaloa y el CJNG, son la prioridad número uno de la DEA. Ha roto familias. Ha devastado comunidades y ha desafiado a las fuerzas del orden en todos los niveles”, advirtió de forma tajante el funcionario.
Esta postura se alinea con el andamiaje normativo de la Casa Blanca; cabe recordar que el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para catalogar oficialmente al fentanilo como un arma de destrucción masiva, un movimiento jurídico que faculta el uso de recursos especiales de defensa y seguridad del Estado para combatir su tráfico.
Cuestionamientos internos: La filtración sobre las entregas controladas
Pese al discurso de confrontación abierta, la efectividad operativa de la agencia federal enfrenta severos cuestionamientos derivados de recientes investigaciones de la prensa internacional. Una investigación periodística reveló que la corporación estadounidense permitió de forma deliberada la distribución de miles de tabletas de este opioide en el estado de Nuevo México. Los registros consultados y testimonios de agentes internos detallan que la corporación optó por monitorear pasivamente los cargamentos de tráfico de drogas en lugar de incautarlos de inmediato.

El argumento esgrimido por las células operativas para justificar la libre circulación de los narcóticos fue la necesidad de que los fiscales federales robustecieran las carpetas de investigación judicial, con el objetivo de presentar cargos criminales de mayor envergadura contra las cúpulas de las organizaciones delictivas. Este método de investigación criminal ha generado debates sustanciales sobre los límites éticos y el impacto de las entregas controladas en el incremento de las sobredosis comunitarias. Frente a estas filtraciones, Cole eludió los señalamientos específicos y concluyó su mensaje afianzando su compromiso social:
“El pueblo estadounidense espera y merece que la DEA elimine esta amenaza, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”, aseveró.
