sábado, 07 de marzo de 2026

Coldplay y la decisión de estar bien.

Coldplay me pone de buenas. Así de simple. Es música que acompaña, que no exige cinismo para ser escuchada, que apuesta por la emoción sin vergüenza. En tiempos donde parecer duro da prestigio, ellos siguen apostando por la luz.

Por: Nosotros WebStaff , En: Códigos de poder Opinión , Día Publicado: 9 enero, 2026

David Vallejo

Empiezo el 2026 con Coldplay. Así, directo. Porque es un grupo luminoso y porque a veces el año necesita arrancar con música que empuje hacia arriba, que abra ventanas y deje pasar aire limpio.

Coldplay nació en Londres, a finales de los noventa, cuando cuatro estudiantes universitarios decidieron tocar juntos sin imaginar hasta dónde llegarían. Chris Martin, Jonny Buckland, Guy Berryman y Will Champion. Cuatro nombres que llevan más de dos décadas caminando juntos. Nunca han cambiado de integrantes. Nunca. En un mundo donde las bandas se rompen, se reinventan a golpes o se diluyen, ellos siguen siendo los mismos. Eso dice mucho más de lo que parece.

Han sido criticados por muchos, como suele pasar con todos los que tienen éxito sostenido. La crítica fácil siempre llega cuando algo conecta con millones. Aun así, los datos pesan más que el ruido. Es el grupo que más boletos ha vendido para conciertos en los últimos veinte años. Estadios llenos una y otra vez, en todos los continentes, con generaciones distintas cantando las mismas canciones. Algo están haciendo bien.

Recuerdo bien la primera vez que escuché su álbum debut. Me pareció muy bueno desde el inicio. Intimista, honesto, sin poses. Y Yellow se me pegó como se pegan las canciones que llegan en el momento justo. No necesitaba entenderla del todo para sentirla. Esa guitarra simple, esa voz vulnerable, esa forma de decirlo todo sin levantar la voz.

El segundo disco está, sin exagerar, entre mis diez álbumes preferidos de la vida. A Rush of Blood to the Head es una obra que envejece con dignidad, que se vuelve más profunda con los años. Clocks, The Scientist, In My Place. Canciones que acompañan, que dialogan con uno cuando el mundo se pone confuso. Ahí Coldplay dejó claro que no era una moda pasajera, que había fondo, emoción y una visión clara.

El tercero me gustó mucho. Más grande, más ambicioso, más épico. Fix You se volvió himno emocional para millones, y con razón. El cuarto me encantó. Viva la Vida fue una reinvención elegante, arriesgada, llena de capas y referencias, con un grupo que entendió que crecer también implica cambiar de piel sin perder el alma.

El quinto álbum me dio ánimos. Literal. Mylo Xyloto llegó con color, con energía, con una alegría casi infantil que se agradece cuando la realidad aprieta. Y Everyday Life me gusta mucho. Me parece una obra de arte poco valorada. Profunda, incómoda por momentos, espiritual sin solemnidad. Un disco que pide escucha atenta y que dice más de lo que parece a primera oída.

Musicalmente, Coldplay entendió algo que pocos grupos logran. Evolucionar sin perder identidad. Pasar del rock alternativo íntimo al pop global sin desconectarse de la emoción original. Conceptos claros, estéticas cuidadas, giras pensadas como experiencias completas. En entrevistas se muestran como lo que son. Cuatro tipos que se conocen desde jóvenes, que siguen disfrutando tocar juntos, que hablan de dudas, de gratitud, de responsabilidad con el mundo que pisan y con el impacto que generan.

Coldplay me pone de buenas. Así de simple. Es música que acompaña, que no exige cinismo para ser escuchada, que apuesta por la emoción sin vergüenza. En tiempos donde parecer duro da prestigio, ellos siguen apostando por la luz.

Todavía tengo una deuda pendiente. No he podido ir a un concierto de Coldplay con mi esposa y con Alo. Es parte de nuestro bucket list familiar. Lo decimos seguido, casi como promesa. Algún día, los tres, cantando a todo pulmón, con pulseras de colores y esa sensación colectiva de estar viviendo algo bonito. Ojalá se me haga este año.

Arrancar el 2026 con Coldplay me parece una buena declaración de ánimo. Elegir la luz, la música que suma, la alegría compartida. A veces eso también es una forma de esperanza.

Playlist recomendado:
Yellow; Trouble; Shiver; The Scientist; Clocks; In My Place; Fix You; Amsterdam; Viva la Vida; Violet Hill; Strawberry Swing; Magic; Arabesque; Orphans; y, Every day Life.

Fix you para Greis y Strawberry swing para Alo.

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