Corea del Norte prueba misiles nucleares desde su nuevo destructor
Kim Jong-un supervisa el despliegue del buque “Choe Hyo”, reforzando su arsenal naval en medio de la creciente inestabilidad global.

En una escalada que reafirma su postura beligerante, el régimen de Corea del Norte ejecutó este jueves una prueba con misiles de crucero disparados desde su más reciente destructor de cinco mil toneladas, el “Choe Hyo”. Según la agencia estatal KCNA, el líder Kim Jong-un supervisó personalmente el ejercicio, calificándolo como un “elemento central importante” para validar las capacidades ofensivas de su flota, la cual busca modernizar a un ritmo acelerado.
Las imágenes difundidas por los medios oficiales muestran el lanzamiento de al menos cuatro proyectiles. La terminología utilizada por el régimen, al etiquetar estos artefactos como “estratégicos”, sugiere una capacidad técnica diseñada específicamente para transportar ojivas nucleares, una señal directa hacia Washington y sus aliados en el Pacífico.

Expansión nuclear: La ambición de Kim Jong-un
Durante la supervisión de la prueba, Kim Jong-un fue enfático: su plan para equipar a la Armada con fuerzas nucleares está “avanzando de manera satisfactoria”. El mandatario no solo ratificó esta dirección tras el reciente Congreso del Partido de los Trabajadores, sino que ordenó la construcción de dos buques de esta clase por año durante el próximo lustro.

Esta postura endurece la posición de Pionyang frente a las presiones internacionales. Kim ha condicionado cualquier mejora en las relaciones con Estados Unidos a que el gobierno de Donald Trump abandone definitivamente sus exigencias de desnuclearización, marcando un punto de ruptura en la diplomacia regional que parece no tener retorno a corto plazo.
Contexto global: El efecto “Furia Épica”
El ensayo norcoreano no ocurre en el vacío. Se enmarca en un escenario global convulso, marcado por la operación “Furia Épica” de Estados Unidos en Medio Oriente, que culminó con el fallecimiento del líder supremo iraní. La preocupación en la Casa Blanca por la proliferación de armas nucleares —tanto en Teherán por el supuesto enriquecimiento de uranio como en Pionyang— ha reconfigurado las prioridades de seguridad de la administración Trump.
Mientras el mundo observa el conflicto en Medio Oriente, Corea del Norte aprovecha la distracción para acelerar sus ensayos balísticos. Esta coincidencia temporal sugiere que el eje de tensiones nucleares se está entrelazando, complicando la estrategia estadounidense de contención en múltiples frentes y elevando el riesgo de un error de cálculo con consecuencias globales.
