Demócratas y republicanos pactan fin del cierre del Gobierno
Tras 39 días de parálisis, demócratas y republicanos alcanzan un acuerdo en el Senado de Estados Unidos para reabrir la Administración federal, en el cierre más largo de la historia del país.

Pasaron 39 días y 20 horas desde el inicio del cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos, el más largo de su historia, cuando este domingo, al filo de las 19:00 horas, surgió la noticia: demócratas y republicanos llegaron a un principio de acuerdo en el Senado para reabrir la financiación de la Administración, suspendida desde el 1 de octubre.
Tras 14 votaciones fallidas, una nueva propuesta presentada por el líder republicano John Thune logró reunir los 60 votos necesarios para superar las reglas del filibusterismo del Senado. La iniciativa sumó apoyos clave de senadores demócratas como Tim Kaine (Virginia), Angus King (Maine) y Maggie Hassan (Nuevo Hampshire), entre otros.
Un acuerdo que abre el camino, pero no pone fin al conflicto
Aunque el acuerdo representa un avance decisivo, no significa el final inmediato del shutdown. Aún restan tres votaciones extraordinarias en la Cámara Alta antes de su envío a la Cámara de Representantes, y posteriormente la firma del presidente Donald Trump, proceso que podría extenderse varios días.
El acuerdo garantiza la financiación del Gobierno federal hasta el 30 de enero, fecha límite para alcanzar un pacto más amplio. Si no hay consenso antes de entonces, el país podría enfrentar un nuevo cierre administrativo.
El texto aprobado incluye puntos exigidos por los demócratas:
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Reincorporación de empleados federales despedidos durante el cierre.
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Garantía de que no habrá más despidos masivos hasta fin de mes.
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Pago retroactivo de salarios a los más de 750,000 funcionarios afectados.
Sin embargo, los republicanos bloquearon la inclusión del programa de subsidios sanitarios del Obamacare (ACA), pieza clave de la agenda demócrata.
Consecuencias del cierre más largo de la historia
Durante seis semanas, el shutdown afectó severamente a la economía y a la vida cotidiana de millones de estadounidenses.
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42 millones de personas quedaron en riesgo por la suspensión temporal del programa de cupones de alimentos (SNAP).
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Más de 13,000 controladores aéreos y miles de empleados de seguridad trabajaron sin salario, provocando la cancelación de más de 1,600 vuelos.
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Parques nacionales, museos y monumentos cerraron sus puertas por falta de fondos.
La tensión llegó a tal punto que la Autoridad Federal de Aviación (FAA) ordenó la cancelación masiva de vuelos ante la saturación y bajas de personal.
Choque político y desgaste interno
El líder demócrata Chuck Schumer señaló que la responsabilidad del caos recaía en el Partido Republicano y en Donald Trump, acusándolos de “intransigencia” y de “causar un trauma al sistema de salud estadounidense”.
Por su parte, varios senadores demócratas que votaron a favor del acuerdo justificaron su decisión como un acto de responsabilidad ante el sufrimiento ciudadano.
“Era el único acuerdo posible después de seis semanas de angustia para el pueblo estadounidense”, dijo Tim Kaine.
El cierre, además de fracturar a los dos grandes partidos, ha evidenciado divisiones internas entre los republicanos, pese a sus recientes victorias electorales.
