viernes, 13 de marzo de 2026

El sonido como oración.

John Coltrane fue un saxofonista virtuoso, un revolucionario del jazz y, en un sentido más profundo, un buscador espiritual que…

Por: Nosotros WebStaff , En: Códigos de poder , Día Publicado: 13 marzo, 2026

Códigos de poder. -DavidVallejo
Códigos de poder. -DavidVallejo

John Coltrane fue un saxofonista virtuoso, un revolucionario del jazz y, en un sentido más profundo, un buscador espiritual que utilizó la música como forma de conocimiento. Escucharlo provoca una impresión singular. Surge la sensación de que cada nota proviene de un lugar distinto al mundo ordinario, como si el saxofón fuese un conducto por donde circula algo que rebasa a la música misma. Coltrane trascendía la simple interpretación de melodías. En cada frase parecía descubrirlas en el mismo instante en que las tocaba. Su instrumento funcionaba como un canal, su vida como una búsqueda y su música como una forma de oración.

Nació el 23 de septiembre de 1926 en Hamlet, Carolina del Norte. Su infancia estuvo marcada por una sucesión temprana de pérdidas familiares que lo condujeron a desarrollar una interioridad poco común. Esa dimensión íntima y silenciosa terminó convirtiéndose en el núcleo de su arte. Murió el 17 de julio de 1967 con apenas cuarenta años, una vida breve si se observa la magnitud de su legado. En ese lapso transformó el lenguaje del jazz de una manera cuya expansión continúa hasta hoy.

Durante sus primeros años profesionales compartió escenario con algunas de las figuras más influyentes del género. Miles Davis, Thelonious Monk y Dizzy Gillespie reconocieron pronto una personalidad musical extraordinaria. Sin embargo, su trayectoria lo condujo hacia una voz propia que pronto redefiniría el horizonte del jazz moderno.

Aquí aparece una confesión personal que para algunos puede sonar casi como un sacrilegio. A pesar de la inmensa admiración que siento por Miles Davis, Coltrane siempre me ha gustado más. Es una preferencia difícil de explicar con precisión. Tal vez tenga que ver con esa dimensión espiritual que atraviesa su música y que me resulta profundamente conmovedora. Kind of Blue me parece el mejor álbum de jazz de la historia. Pero después de esa obra maestra, en mi lista personal aparecen A Love Supreme, Blue Train y Giant Steps. Cada vez que escucho a Coltrane su música me hace sentir bien y al mismo tiempo me invita a reflexionar.

Hacia finales de los años cincuenta comenzó a desarrollarse un estilo que desconcertaba incluso a músicos muy experimentados. Los críticos intentaron describirlo con la expresión sheets of sound. La frase buscaba capturar la sensación de torrentes de notas que descendían con una densidad casi eléctrica. Aquella intensidad surgía de una arquitectura sonora compleja donde cada frase empujaba a la siguiente con una lógica interna fascinante. El oyente quedaba envuelto en una corriente armónica continua, como si el saxofón dibujara una tormenta de pensamiento musical.

Ese impulso exploratorio alcanzó una de sus primeras cimas con Giant Steps en 1960. Allí Coltrane desarrolló las progresiones armónicas que hoy se conocen como Coltrane Changes. Aquellas secuencias reorganizaban el espacio tonal del jazz con una audacia vertiginosa. Incluso en la actualidad representan uno de los retos más exigentes para los músicos que se acercan a su repertorio. El disco consolidó su lugar entre los grandes innovadores de la música del siglo XX.

Sin embargo, la dimensión técnica representa apenas una parte de su historia. Hubo un acontecimiento interior que transformó profundamente su vida y su arte.

En 1957, después de un periodo difícil marcado por la adicción, Coltrane atravesó una experiencia espiritual decisiva. Abandonó el alcohol y la heroína y se dedicó con disciplina a una vida de estudio y reflexión. A partir de ese momento su música adquirió un sentido trascendental. Su biblioteca comenzó a llenarse de textos del hinduismo, del islam, del cristianismo místico y de la tradición cabalística. Aquella búsqueda perseguía una comprensión espiritual amplia donde diversas tradiciones podían dialogar a través del lenguaje del sonido.

Ese proceso alcanzó su expresión más elevada en A Love Supreme en 1965. La obra funciona como una meditación musical donde cada sección representa una etapa de una experiencia interior. El movimiento final posee una singularidad extraordinaria. Coltrane interpreta con el saxofón un poema devocional que había escrito previamente. El instrumento sigue la cadencia exacta del texto. La música se transforma así en una plegaria respirada.

La grabación se realizó con una concentración colectiva excepcional. El resultado se considera una de las obras espirituales más importantes del siglo XX. En San Francisco existe incluso una comunidad religiosa que honra simbólicamente a Coltrane como santo, reconociendo en su música una forma de revelación.

Antes de esa obra, Coltrane ya había demostrado una capacidad notable para transformar materiales aparentemente sencillos en exploraciones profundas. En My Favorite Things tomó una melodía popular del teatro musical y la convirtió en una larga meditación hipnótica. La pieza introdujo el saxofón soprano a una audiencia mucho más amplia y abrió nuevas posibilidades expresivas dentro del jazz modal.

En 1963 grabó Alabama, una composición inspirada por el atentado racista contra una iglesia en Birmingham donde murieron cuatro niñas afroamericanas. El fraseo del saxofón reproduce el ritmo del discurso pronunciado por Martin Luther King durante el funeral. La música adquiere la forma de un lamento solemne que expresa dolor, dignidad y memoria.

A medida que avanzaba la década, Coltrane continuó empujando los límites del jazz hacia territorios cada vez más abiertos. En grabaciones como Ascension o Interstellar Space las estructuras tradicionales comenzaron a disolverse. La improvisación adquirió un carácter libre y expansivo. El diálogo entre saxofón y batería junto a Rashied Ali alcanzó momentos de intensidad casi cósmica. Aquella música parecía buscar una verdad que desbordaba las categorías habituales de la armonía y el ritmo.

Quienes lo conocieron hablaban de una disciplina extraordinaria. Practicaba durante horas interminables. Estudiaba escalas, escribía patrones armónicos y dedicaba largos momentos a la meditación. Su esposa Alice Coltrane recordaba que la música ocupaba cada instante de su vida. La práctica musical se convertía en un camino hacia la comprensión.

Cuando murió, el mundo del jazz comprendió que una de sus voces más visionarias había desaparecido demasiado pronto. Sin embargo, su influencia continuó expandiéndose con el paso del tiempo. Músicos de generaciones posteriores estudian sus grabaciones como si se tratara de mapas que conducen hacia territorios aún inexplorados.

Coltrane improvisaba con un propósito distinto al simple virtuosismo. Cada improvisación representaba un intento de acercarse a una verdad interior. Mientras muchos músicos perseguían la perfección del ritmo o de la armonía, él perseguía una experiencia espiritual dentro del sonido.

Escucharlo produce una sensación particular. El tiempo se expande lentamente. Las estructuras parecen diluirse. Permanece una corriente sonora que asciende con una intensidad casi sagrada. Como si la música recordara que cada nota puede convertirse en una plegaria.

Playlist recomendado: A Love Supreme (complete suite), My Favorite Things, Naima, Giant Steps, In A Sentimental Mood (con Duke Ellington), Alabama, Equinox, Blue Train, Resolution, Central Park West, Afro Blue (en vivo), Psalm, Impressions, Spiritual y Ascension (parte 1).

A love supreme para Greis y My favorite things para Alo.

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