El Tesoro de EE. UU. advierte: “No aceptaremos un mal acuerdo”
Tras confirmarse un borrador de tregua tentativa con Irán, el secretario Scott Bessent endurece la postura de Washington frente a Teherán y Omán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no transigirá ni aceptará “un mal acuerdo” con Irán para poner fin a la actual ofensiva militar en la región de Oriente Medio. Así de contundente se mostró este jueves el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, poco después de que la Casa Blanca informara que las delegaciones negociadoras de ambos países alcanzaron un pacto tentativo de carácter preliminar.
Durante una conferencia de prensa en Washington, el jefe de las finanzas estadounidenses delineó las condiciones inamovibles impuestas por la administración republicana para formalizar cualquier documento definitivo:
“Los equipos han estado yendo y viniendo, y el presidente Trump ha dejado muy claro sus líneas rojas. Irán tiene que entregar su uranio altamente enriquecido; no puede seguir adelante con un arma nuclear; y el estrecho de Ormuz debe tener libre tránsito”, declaró Bessent ante los corresponsales de la fuente.
El funcionario federal enfatizó el pragmatismo que rige la política exterior de la Casa Blanca, subrayando que el mandatario “no va a aceptar un mal acuerdo”, sino que, por el contrario, “va a lograr un gran convenio para el pueblo estadounidense”.
Los detalles del borrador: Desbloqueo naval y la tregua de 60 días
El pronunciamiento del Departamento del Tesoro se produce tras confirmarse que los negociadores de Washington y Teherán estructuraron un borrador técnico que, en este momento, se encuentra estrictamente supeditado a la aprobación definitiva del presidente de los Estados Unidos. Según las filtraciones de este documento, obtenidas y difundidas por el diario digital estadounidense Axios, el preacuerdo plantea una hoja de ruta estratégica para desactivar la crisis en las rutas comerciales globales.
De implementarse el plan, se lograría de manera inmediata el desbloqueo del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para los flujos energéticos mundiales. Asimismo, el pacto extendería durante 60 días la tregua actual con el fin de formalizar mesas estables de negociación en torno al desarrollo del programa nuclear iraní. En contraprestación, la Unión Americana se comprometería a suspender el bloqueo marítimo impuesto contra los buques comerciales de la República Islámica y entraría en una fase de análisis para el potencial levantamiento de sanciones financieras, así como para la liberación de los fondos congelados que pertenecen a la nación persa.
El factor Omán: Advertencia de sanciones y control de peajes
Más allá de la mesa bilateral con Teherán, la conferencia de Scott Bessent arrojó luz sobre un frente diplomático colateral de alta tensión en el golfo Pérsico. El secretario del Tesoro detalló que sostuvo una llamada telefónica directa con el embajador de Omán, quien le garantizó formalmente que su gobierno no contempla la implementación de cobros de peaje en el estrecho de Ormuz, desactivando así las alarmas generadas por diversas publicaciones periodísticas.
Este contacto diplomático ocurre en un contexto de extrema fricción, luego de que el presidente Donald Trump amenazara el pasado miércoles con “hacer volar por los aires” a Omán —un estado históricamente catalogado como aliado de seguridad de Washington en la región— en caso de que decidiera coordinarse con Irán para fiscalizar o tasar el libre tránsito marítimo. Reforzando la línea dura de la Casa Blanca, el propio Bessent ratificó que la delegación estadounidense no dudará en imponer sanciones económicas restrictivas a la nación árabe si se vulnera la libre navegación internacional en la zona.
