sábado, 07 de marzo de 2026

Gorillaz, la banda animada.

Gorillaz siempre fue una paradoja convertida en obra de arte: una banda sin cuerpo físico que logró vender más de…

Por: Nosotros WebStaff , En: Códigos de poder Opinión , Día Publicado: 3 octubre, 2025

David Vallejo

Gorillaz siempre fue una paradoja convertida en obra de arte: una banda sin cuerpo físico que logró vender más de treinta y nueve millones de discos en el mundo real, un proyecto nacido de la insatisfacción de Damon Albarn después de Blur y de la pluma afilada de Jamie Hewlett, capaz de transformar caricaturas en iconos pop. Desde aquel debut de 2001 con Clint Eastwood y 19-2000, hasta la cima de Demon Days con quince millones y medio de copias, Gorillaz se convirtió en un laboratorio sonoro y visual que desafía las fronteras de la música.

Albarn, con su genio inquieto, entendió que la innovación se juega en cada detalle: en reinventar la relación entre música y público, en diluir la frontera entre lo real y lo virtual, en mezclar géneros y voces de todos los rincones del planeta. Hewlett, desde el trazo, creó personajes con biografías y conflictos tan creíbles como los de cualquier estrella de rock. Así aparecieron 2-D, el cantante de voz frágil y mirada perdida; Murdoc Niccals, el bajista cínico y manipulador; Noodle, la guitarrista japonesa enviada en una caja desde Japón; y Russel Hobbs, el baterista neoyorquino atormentado por la memoria de sus amigos. Hewlett no dibujó simples avatares, sino un drama humano en cuatro rostros animados que pueden morir, resucitar, huir o envejecer según lo exija la narrativa.

Desde el inicio sorprendieron con un sonido capaz de unir géneros en apariencia distantes. El debut de 2001 dejó himnos como Clint Eastwood, con el rap de Del the Funky Homosapien, y 19-2000, con un groove que parecía sacado de un videojuego futurista. Demon Days, en 2005, consolidó la leyenda con Feel Good Inc. y la risa perturbadora de De La Soul, DARE con Shaun Ryder y Dirty Harry con un coro infantil que se volvió himno de resistencia.

En 2010 llegó Plastic Beach, una obra monumental con colaboraciones de Lou Reed, Snoop Dogg, Mos Def, Bobby Womack, Mark E. Smith y Mick Jones de The Clash. Poco después Albarn grabó The Fall en un iPad, mostrando que la creatividad puede surgir en cualquier lugar. Humanz reunió a Grace Jones, Pusha T, Kali Uchis, Vince Staples y Benjamin Clementine, mientras que The Now Now fue más introspectivo. Song Machine en 2020 amplió el horizonte con Elton John, Robert Smith, Beck, St. Vincent y Peter Hook. Y Cracker Island en 2023 sumó a Stevie Nicks, Thundercat, Bad Bunny y Tame Impala, logrando su primer número uno en el Reino Unido desde Demon Days y un top 3 en Billboard 200.

Los videos de Gorillaz merecen capítulo aparte: Clint Eastwood mostró a los integrantes animados en un cementerio; Feel Good Inc. enseñó a 2-D cantando desde una torre giratoria; On Melancholy Hill reveló un universo submarino lleno de melancolía y ternura. Cada videoclip añadía un fragmento de la historia y ampliaba la mitología de la banda.

El próximo capítulo ya tiene nombre y fecha: The Mountain, programado para el 20 de marzo de 2026. Este disco promete ser el más ambicioso de Gorillaz, grabado en múltiples ciudades del mundo y con invitados como Sparks, Yasiin Bey, Johnny Marr, Black Thought, Anoushka Shankar y Omar Souleyman, además de voces póstumas de Bobby Womack y Mark E. Smith. La producción recae en Albarn, Remi Kabaka Jr., James Ford, Samuel Egglenton y Bizarrap.

La narrativa de The Mountain abordará la muerte y lo que podría estar más allá, concebido como un álbum conceptual que debe escucharse de principio a fin. Esa es la verdadera innovación: reafirmar que la música puede seguir siendo arte narrativo incluso en la era del single.

Gorillaz demostró que una banda ficticia puede tener un impacto mayor al de muchas agrupaciones reales. Su genialidad está en haber entendido que la música es un lenguaje que puede adoptar cualquier rostro. Albarn y Hewlett lograron que la crítica social, la ironía y la fiesta se encarnen en dibujos animados que llenan estadios, venden millones y encabezan listas. Y mientras la industria busca fórmulas para sobrevivir, Gorillaz confirma que la única fórmula válida es arriesgarse.

Playlist para la ocasión: Clint Eastwood, 19-2000, Feel Good Inc., DARE, Dirty Harry, On Melancholy Hill, Stylo, Saturnz Barz, Momentary Bliss, Désolé, Cracker Island y Silent Running.

On Melancholy Hill para Greis y Empire Ants para Alo. 

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