Harfuch minimiza las grabaciones filtradas de Marina del Pilar
El secretario de Seguridad minimizó las grabaciones filtradas y descartó abrir una investigación. Aseguró que en las reuniones estatales no se comparte información que ponga en riesgo al país.

Tras el tremendo revuelo que provocó la filtración de unas grabaciones de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, minimizó por completo el impacto del material y descartó tajantemente que la mandataria morenista haya comprometido la soberanía del país.
Durante un encuentro con la prensa este martes, Harfuch analizó de manera fría el contenido de las llamadas publicadas por el periodista Héctor de Mauleón y aseguró que, a nivel legal y de seguridad, la filtración no pasa de ser un asunto mediático sin repercusiones reales para las instituciones de justicia mexicana:
“En los audios que se hicieron públicos el día de ayer no se infiere que se vaya a dar información confidencial”
Con esta declaración, el Gobierno federal le quita presión a una de sus gobernadoras clave, bajando los decibelios de una discusión que la oposición ya perfilaba como una supuesta “entrega de soberanía”.
¿Qué se habla en las mesas de seguridad? Datos sin “sensibilidad”
Una de las principales críticas hacia la gobernadora era su aparente disposición a compartir con supuestos intermediarios norteamericanos lo que se discute en las mesas de seguridad estatales. Sin embargo, el secretario Harfuch aclaró cómo funcionan realmente estas juntas y desmintió que ahí se manejen secretos de Estado o estrategias de seguridad nacional de alta prioridad.
Según el funcionario, las reuniones diarias sirven para revisar estadísticas generales y el comportamiento de la criminalidad a nivel local, por lo que negó que se vaya a abrir una investigación al no existir un delito que perseguir:
“No hay una información como tal que tenga un grado de sensibilidad que nos preocupe que fuera compartido con alguna autoridad, si es que fuera el caso que es con alguna autoridad”
Harfuch insistió en que el flujo ordinario de estas mesas incluye principalmente el reporte de la incidencia delictiva diaria, un tipo de información que suele ser pública y que no pone en riesgo operaciones activas de inteligencia o despliegues tácticos de las Fuerzas Armadas en Baja California.
Sheinbaum se suma al cobijo: “No se sabe con quién habla”
La estrategia de control de daños fue operada en conjunto desde el más alto nivel. La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la postura de su secretario de Seguridad y apuntó al principal vacío técnico de las grabaciones: la falta de identidad y acreditación de los misteriosos interlocutores que aparecen en la llamada telefónica.
Sheinbaum defendió a la gobernadora bajacaliforniana argumentando que el origen y destino de esas pláticas sigue estando en el aire, debilitando la narrativa de un supuesto “pacto” formal con el país vecino:
“Ella dio una explicación. No se sabe realmente ni siquiera con quién está hablando, lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer un periodista, no se sabe ni siquiera bien con quién está hablando”
Con este cobijo de la cúpula federal, la administración de la gobernadora morenista respira al menos en el plano institucional, mientras que en el terreno digital, el debate sobre los límites de la cooperación bilateral con Estados Unidos sigue encendido.
