sábado, 06 de junio de 2026

La bruja cósmica.

Después llegaron discos fundamentales como Cheap Thrills, I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama! y Pearl. Este último apareció después de su muerte y contiene algunas de las interpretaciones más memorables de toda su carrera. Escucharlo me genera admiración por lo que alcanzó y melancolía por todo lo que todavía estaba por venir.

Por: Nosotros WebStaff , En: Códigos de poder Opinión , Día Publicado: 5 junio, 2026

David Vallejo
Opinión
Códigos de Poder
por David Vallejo
Código de poder. -DavidVallejo

Durante siglos, muchas mujeres fueron llamadas brujas porque pensaban distinto, porque se negaban a obedecer sin cuestionar o porque poseían una sensibilidad que desafiaba las normas de su tiempo. Algunas conocían remedios que otros ignoraban. Otras escribían, creaban o hablaban con una libertad que resultaba incómoda para quienes preferían un mundo ordenado y predecible. Con el paso de los años cambiaron las palabras, aunque la reacción siguió siendo parecida. Cada época encuentra una forma de señalar a quienes se atreven a ser diferentes. Pienso que el mundo necesita brujas como Janis Joplin.

Resulta difícil imaginar a una joven menos compatible con las expectativas de la América conservadora de los años cincuenta. Nació en Port Arthur, Texas, creció sintiéndose distinta y encontró refugio en el blues, en la poesía y en una visión del mundo que parecía mucho más grande que los límites de la ciudad donde vivía. Aquella sensación de no pertenecer la acompañó durante buena parte de su vida y terminó convirtiéndose en una fuente poderosa para su arte.

Escuchar a Janis siempre me produce una sensación extraña. Su voz rasposa podía transmitir alegría, deseo, tristeza, rabia y ternura dentro de una misma interpretación.

Esa es la razón por la que sigue siendo imposible escucharla de manera distraída. Cuando Janis aparece en una canción, reclama toda la atención. Su voz posee una honestidad que atraviesa décadas y generaciones sin perder fuerza.

Mi relación con ella siempre termina regresando a Piece of My Heart, una canción que forma parte de mi lista personal de las diez mejores que he escuchado. Cada vez que vuelve a sonar encuentro algo distinto. A veces escucho una declaración de amor, otras una despedida e incluso el retrato de una persona dispuesta a entregar una parte de sí misma por aquello que considera valioso.

Su grandeza también desafía ciertas ideas sobre el éxito artístico. Muchas de sus canciones más conocidas fueron escritas por otros compositores. Sin embargo, bastaba que ella las interpretara para que adquirieran una identidad completamente nueva. Summertime, Cry Baby, Ball and Chain y Me and Bobby McGee terminaron siendo tan suyas que resulta difícil imaginarlas en otra voz.

Cuando apareció en el Festival de Monterey en 1967, el rock encontró una fuerza de la naturaleza imposible de ignorar. Aquella presentación la convirtió en una estrella y abrió un camino para muchas mujeres que llegarían después. Sobre el escenario proyectaba una energía arrolladora y una vulnerabilidad igualmente poderosa, una combinación que me sigue resultando fascinante.

Después llegaron discos fundamentales como Cheap Thrills, I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama! y Pearl. Este último apareció después de su muerte y contiene algunas de las interpretaciones más memorables de toda su carrera. Escucharlo me genera admiración por lo que alcanzó y melancolía por todo lo que todavía estaba por venir.

Con frecuencia, la historia de Janis se cuenta a partir de su muerte a los veintisiete años. A mí me interesa mucho más lo que ocurrió antes. Me interesa la joven que encontró en el blues una forma de entender el mundo y la artista que transformó sus heridas en canciones. Me interesa la mujer inteligente y sensible que buscó afecto, comprensión y libertad con la misma intensidad con la que buscó la música.

Las modas cambian, los géneros evolucionan y los nombres que dominan una generación suelen ser reemplazados por otros. Sin embargo, ciertas voces permanecen porque hablan de emociones que pertenecen a todos. Janis Joplin, para mí, forma parte de ese pequeño grupo de artistas cuya obra sigue respirando con fuerza porque nació de experiencias auténticas y sentimientos verdaderos.

Por eso, cada vez que escucho Piece of My Heart, tengo la sensación de que Janis sigue haciendo lo que hizo toda su vida. Tomar una emoción humana, convertirla en música y devolverla al mundo con una intensidad capaz de conmover a cualquier persona dispuesta a escuchar. En fin, el mundo necesita brujas y más si también son cósmicas como Janis Joplin.

Playlist recomendado: Piece of My Heart, Me and Bobby McGee, Cry Baby, Ball and Chain, Summertime, Mercedes Benz, Move Over, Kozmic Blues, Get It While You Can y Try (Just a Little Bit Harder).

To Love somebody para Greis y Mercedes Benz para Alo.