Trump defiende las raíces cristianas de EE. UU. en festival
Altos mandos de la Casa Blanca participan en un evento nacional de oración que desata el debate sobre la separación entre Iglesia y Estado.

En una muestra de alta coordinación política y narrativa de identidad, las figuras más destacadas de la administración de Trump promovieron este domingo los orígenes cristianos de Estados Unidos durante un masivo festival de oración celebrado en el centro de Washington. El evento de corte religioso, denominado oficialmente “Rededicando el 250 aniversario: un Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias”, sirvió como plataforma para consolidar los valores tradicionales en la agenda pública de la Casa Blanca.

El encuentro espiritual contó con la intervención estratégica, mediante videos pregrabados, del presidente Donald Trump; el vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, unificando el mensaje de la cúpula republicana frente a las bases conservadoras del país.
Citas bíblicas y apelaciones a los Padres Fundadores
Durante su intervención virtual, el presidente Trump, vistiendo traje azul y corbata burdeos mientras posaba sus manos sobre un ejemplar de la Biblia, recitó un pasaje del libro de Crónicas, centrado en la aparición divina al rey Salomón tras la edificación de su templo. Por su parte, el vicepresidente JD Vance apeló directamente a la historia de los fundadores de la Unión americana, señalando que para ellos “era obvio que nuestra fe era el terreno sobre el que se asienta” el país, y remató afirmando que “siempre hemos sido una nación de oración y le damos las gracias a Dios por ello”.
El tono militar e histórico lo complementó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien invocó la figura del primer mandatario estadounidense: “En este día en que conmemoramos el 250 aniversario, sigamos el ejemplo de Washington. Oremos como él lo hizo. Oremos sin cesar”. Asimismo, el secretario de Estado, Marco Rubio, enfatizó el carácter fundacional de las ideas del cristianismo en la construcción social del país, asegurando que aunque es una nación joven, “su alma siempre ha estado arraigada en una fe antigua”.
La batalla cultural y el debate por los fondos públicos
El discurso con mayor carga ideológica corrió a cargo del líder legislativo Mike Johnson, quien dirigió una plegaria conmemorativa por los 56 patriotas que firmaron la Declaración de Independencia en 1776. No obstante, Johnson aprovechó el foro para criticar el contexto histórico actual, advirtiendo sobre la proliferación de “ideologías siniestras” que han “sembrado confusión y discordia entre nuestro pueblo”. El legislador fustigó a las corrientes críticas que insisten en que la historia estadounidense “es una de opresión, hipocresía y fracaso, y que solo puede entenderse a través del lente de nuestros pecados”.
Este polémico festival forma parte de las celebraciones oficiales rumbo al 250 aniversario de Estados Unidos, programado para el próximo 4 de julio. Sin embargo, la organización del evento ha encendido el debate de la opinión pública debido al uso mixto de fondos públicos y donaciones privadas, reactivando las alarmas entre sectores civiles respecto a los límites constitucionales que dividen la política y religión en el sistema democrático estadounidense.
