Trump retira Guardia Nacional de Chicago, LA y Portland
El presidente de Estados Unidos frena, por ahora, el despliegue militar en grandes ciudades tras reveses judiciales, aunque advierte que las tropas podrían regresar “más fuertes” si repunta la delincuencia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que ha decidido retirar —por ahora— a la Guardia Nacional de Chicago, Los Ángeles y Portland, luego de que obstáculos jurídicos bloquearan su plan de despliegue federal en estas ciudades gobernadas por autoridades demócratas.
“Regresaremos, quizás de una forma mucho más diferente y fuerte, cuando la delincuencia vuelva a dispararse. Sólo es cuestión de tiempo”, escribió Trump en redes sociales, dejando abierta la puerta a una nueva intervención federal.

El mandatario había ordenado el despliegue de tropas en contra de la voluntad de gobernadores y alcaldes, como parte de una ofensiva más amplia contra la migración, el crimen y las protestas urbanas.
Crimen y seguridad, eje del segundo mandato
La lucha contra el crimen en las ciudades se ha convertido en una pieza central del segundo mandato de Trump, quien incluso ha planteado la posibilidad de invocar la Ley de Insurrección para evitar que los tribunales bloqueen sus decisiones.
El presidente ha señalado que la seguridad pública será un tema clave en las elecciones de mitad de período del próximo año, lo que ha elevado la tensión política entre la Casa Blanca y los gobiernos estatales.
Resultados cuestionados y versiones encontradas
En su mensaje, Trump aseguró que la presencia militar provocó una reducción de la delincuencia en las tres ciudades. Sin embargo, los datos y testimonios oficiales contradicen parcialmente esa versión.
En Chicago y Portland, las tropas nunca patrullaron las calles, debido a impugnaciones legales. Durante una audiencia judicial, un abogado del Departamento de Justicia reconoció que la misión de la Guardia Nacional en Chicago sería únicamente proteger propiedades y agentes federales, no “resolver todo el crimen en Chicago”.
Por su parte, la oficina del alcalde de Portland, Keith Wilson, afirmó que la disminución del crimen se debe al trabajo de la policía local y a programas de seguridad pública, no a la presencia militar.
En Chicago, autoridades municipales informaron que la ciudad cerró 2025 con 416 homicidios, la cifra más baja desde 2014.
Reacciones de gobernadores y tribunales
El retiro ocurre tras una serie de derrotas legales para el gobierno federal. En diciembre, la Corte Suprema rechazó permitir el despliegue de la Guardia Nacional en el área metropolitana de Chicago, un revés poco común para un presidente en funciones.
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, celebró la decisión:
“Trump perdió en la corte cuando Illinois se enfrentó a su intento de militarizar las ciudades estadounidenses con la Guardia Nacional. Ahora se ve obligado a retroceder”.

En Oregon, la gobernadora Tina Kotek afirmó que las tropas “nunca fueron legalmente desplegadas” en Portland y calificó la retirada como “una gran victoria para el Estado de derecho”.

Los Ángeles y otros frentes abiertos
La federalización de la Guardia Nacional comenzó en Los Ángeles en junio, tras protestas por arrestos migratorios. Trump desplegó alrededor de 4 mil soldados y 700 infantes de Marina para proteger edificios federales y apoyar operativos de inmigración.
Aunque las tropas fueron retiradas de las calles el 15 de diciembre, un tribunal de apelaciones mantuvo temporalmente el control federal. Finalmente, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito ordenó devolver el mando al gobernador Gavin Newsom.
“Ya era hora de que Trump admitiera la derrota”, escribió Newsom. “La toma federal de la Guardia Nacional de California es ilegal”.

Despliegues que continúan
Pese al repliegue en estas ciudades, los efectivos permanecerán en otras zonas. En Washington D. C., la Guardia Nacional sigue desplegada tras una pausa judicial. En Memphis, Tennessee, el despliegue continúa mientras se resuelve una apelación, con respaldo del gobernador republicano Bill Lee.
